El truco estaba en seguir caminando, con la cabeza firme, con pasos
seguros y sin mirar atrás. Su mirada estaba en los ojos de todos los
desconocidos, por un instante cada vez que alguien me dirigía su mirada,
le veía a él. Esos ojos que no necesitaban la voz para expresar todo lo
que había detrás de su externón. Sin duda eso es lo que más admiraba de
él. Él era diferente a cualquier otro chico. Tenía su manera de pensar,
su forma de sentir, se guiaba por sus latidos y no se dejaba
influenciar por nadie. Al menos así le veía yo. Pero una noche me di
cuenta de que tal vez no era el tipo de persona que yo creía que era.
Llegó un momento en que tenía que parar toda esa mierda. Esa noche miré
sus ojos y no pude ver qué se escondía ahí dentro, no me dejaba entrever
lo que había entre costilla y costilla, su mirada ya no era la mirilla
al otro lado del esternón que era antes. Él ya no sentía, no pensaba, y
ya no es que no se guiase... es que no caminaba. Y de verás intenté que
volviera a ser el mismo y lo deseé más que nada en este puto mundo. Pero
a veces en la vida, el lazo que nos unía, de tanto estirar se rompió.
Le quería. Sí. Es más, le sigo queriendo. Pero no lo snetía y yo no era
capaz de concebir mi amor por él sin poder sentirlo. Era realmente
doloroso, así que esa noche, después de meses de silencio, al ver sus
ojos y no encontrarle, necesité dejarlo atrás, dejar que hiciera su
propio camino... si es que algún día comenzó a andar. Pero yo, después
de que nuestro lazo se rompiera, ya no podía esperarle. Tenía que hacer
mi vida, separarme de toda la mierda que poco a poco me iba rodeando.
Darme una ducha de agua fría, pensar, volver a vivir. Y aquí estoy,
forjando mi propia ruta, con la cabeza firme, pasos seguros y sin mirar
atrás. Aunque a mi corazón a veces le gustaría hacerlo, sólo para saber
si él está bien. Duele, sí. Pero nadie dijo que fuera fácil. Y
realemente, me guste o no, él siempre será ese destello de luz que me
acompaña en cada paso y me protege aún sin estar aquí.
Difícil de entender, difícil de sentir. Sí. Sólo alguien que ha amado
puede comprender mis contradicciones y el por qué actuar de esta
manera."
No hay comentarios:
Publicar un comentario