Belice.

Aquí os dejo una canción con la que me siento bastante identificada. Se llama 'Belice' del grupo Love o of Lesbian.
Y mis frases favoritas de la canción:
      'Si cada vez, que me quiero ocultar, tú me conviertes en gigante.'
     ' Me quiero evaporar, entre la gente.'
     ' Un día me iré, me iré de verdad. No sé si me ves, del todo capaz. De cambiar, nombre y edad, y si me encuentras decirte: “¿De quién me estás hablando?” '
    '¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad, si de quien pretendo huir, seguirá dentro de mí, y eres tú? '
   'Si puedo escapar, es con la mente.'

             

Cero.

Creía que nunca llegaría el momento de irme de mi colegio. En el fondo echo de menos algunas cosas, pero tenía ganas de irme, de perder de vista a mucha gente, pero sobfetodo de dejar de ser ´La Hermana de'. Es lo malo que tienen los colegios, si ha pasado alguien de tu familia anterior a ti y tus profesores le han dado clase, siempre esperan que seas igual que ellos o mejores. Pero no, yo no soy igual que mi hermana. 
Pero eso ha acabado, ahora soy Belén Martínez López-Peláez, nueva alumna del IES Saavedra Fajardo, sin que nadie me tenga como 'La Hermana de'.
Todo es nuevo: los compañeros son nuevos, los profesores, el centro donde estudio, los pasillos, la gente que hay en el centro, las asignaturas, y un largo etcétera, aunque haya gente de mi colegio con la que llevo desde los 3 años pero todo es diferente.
Me he adaptado bastante bien a este gran cambio, pensaba que sería peor y que mis compañeros serían peores, pero la mayoría de mi clase somos nuevos y nos estamos integrando bastante bien con la gente que ya estaba en el instituto. La verdad es que son todos bastante simpáticos, todo me va mejor de lo que me esperaba, y hasta yo me siento mejor conmigo misma. 
Es un cambio que necesitaba. Y lo necesitaba urgentemente.
Necesitaba seguir empezando de cero en algunos aspectos de mi vida, ya que como he dicho anteriormente, necesitaba un cambio y urgentemente..
Y como dice la canción de Cero de Dani Martín: 'que todo venga cero.' 

No todo lo que dicen es real.

¿Sabes cuál es ese momento exacto en el que te das cuenta de qué muy pocos sentimientos son reales? Efectivamente, la mayoría son mentira.
¿Cómo lo he averiguado? 
Párate un segundo a pensar. 
Date cuenta, de que esa persona que tanto decía quererte y amarte hasta el fin de vuestros días, se olvidó de ti a los pocos días y se lo está diciendo a otras chicas. 
Esa amiga que prometió estar ahí en cada momento, ¿dónde está cuando más la necesitas? Sin embargo, cuando ella necesita un favor eres su primera opción para pedírselo porque sabe que lo vas a hacer.
¿Alguna vez has visto a alguien llorar por ti tanto como tú lloras por esas personas que pasan de ti? ¿Te han dicho alguna vez que te echan de menos sin antes habérselo dicho tú?
Todas esas personas a que tanto afirman que eres importante, ¿se han parado un segundo de estos dos meses de verano para ponerte un simple '¿Qué tal estás?' o '¿Qué tal el verano?'?
Piensa en cualquier situación parecida a esta que hayas pasado a lo largo del tiempo con esas personas que tanto te importan o dicen que les importas. ¿Te das cuenta de lo que te quiero decir? 
No siempre nos damos cuenta de todo esto, pero cuanto antes abramos los ojos, mejor. Más fácil nos serán las cosas, y menos preocupaciones llevaremos cargadas en nuestra pequeña y adolescente cabeza.

Un despiste que puede acabar en la pérdida de alguien.

Llega un momento en el que no sabes como reaccionar al ver que algo que has tardado años en construir en unos días se destruye. Parecía tan lejano ese día. No me quiero dar cuenta de que ha llegado y aquí sigo al pie del cañón a pesar de todo. Espero una llamada que jamás llegará. Prometiste llamarme aquel sábado noche y ya ves no paro de mirar a la pantalla del móvil esperando esa llamada. Estoy harta de ser yo quien toma la iniciativa de hablarte, porque si no fuese porque nos veíamos a diario estaríamos meses sin hablar. Le temo al futuro y a lo que nos deparará. Nos esperan largos días sin vernos, sin hablar, y sin saber la una de la otra. Pero no te preocupes aquí estará la gilipollas de turno esperando, intentando lo imposible para que todo sea como antes aunque no me quiera dar cuenta de que es imposible. ¿No te das cuenta de lo que estás a punto de perder? ¿No te importa perder tantos años por un simple descuido? Al parecer no. Al parecer no te importa nada, o más bien no te importo nada. Ya preguntarás que nos ha pasado, o porque paso de ti, o ya te darás cuenta de que has perdido tu oportunidad de intentar reconstruir lo que como anteriormente he dicho, hemos tardado años en construir y días en destruir. Llevo meses aguantando, pero no puedo más. Lo siento, he llegado a mi límite. Tu sabrás lo que quieres hacer y como lo quieres hacer, pero conmigo no vas a jugar. Hasta nunca.

Ese miedo que me impide avanzar.

Llega un momento en el que empiezas a replantearte el sentido de tus movimientos y tus jugadas. Cada pensamiento y cada sentimiento. ¿Por qué tengo que sentir algo que no quiero volver a sentir por miedo a salir perdiendo? No sé si todo esto es bueno o no, pero la vez anterior no lo fue, y tengo miedo. Miedo de volver a sentir de verdad algo que la otra persona no siente. Miedo de volver a salir perdiendo y volver a pasarlo mal. Miedo de que me hagan daño.
Solo tengo 15 años y nadie a mi lado que me ayude a decidir, que me sepa guiar por el buen camino, o aconsejar para no volver a caer.
Estoy cansada de caerme siempre en la misma piedra, y de oír eso de que todos tenemos nuestra media naranja porque es mentira.
Para que sufrir por amor teniendo 15 años, podiendo sufrir por haberte caído de la bicicleta, porque has suspendido un examen, porque no sabes que ponerte, ya que todo eso dura un segundo o como máximo un día, mientras que lo otro dura semanas, meses o incluso años.
Todo esto lo sé gracias a la experiencia, y pensaréis: ¿qué experiencia teniendo tan solo 15 años?
Puede que no tenga la misma experiencia de la vida que una persona de 20, pero tengo la experiencia de una persona de 15 años, y puede que a algunos todo esto le parezca una tontería porque no saben de lo que hablo, otros se sientan identificados ya que saben de lo que hablo, otros que pasen del tema, otros que se rían de todo esto, y otros que sepan de lo que hablo pero no quieren demostrarlo.
Pero la cuestión de todas estas palabras entrelazadas y sin algún sentido común es que, antes era muy fácil encontrar a esa persona con la que pasar un tiempo o incluso el resto de tu vida ya que los sentimientos eran verdaderos, y ahora no sabes con lo que te puedes encontrar.
Por eso, porque no se lo que me puedo llegar a encontrar otra vez, y de ahí mi miedo. De volver a salir perdiendo, y que mis sentimientos una vez más no sirvan para nada, y haya estado perdiendo el tiempo.

Todo está en mis venas.

Creía que nunca llegaría el día de decir, que ya no te quiero. 
Me ha costado mucho tiempo perdido hacerme la idea de que jamás ibas a volver pero dicen que el alcohol cura las heridas. 
Al final has salido de mis venas. Te llevaba a diario y corrías por ellas intentando parecerte a la sangre para quedarte para siempre, pero el alcohol no te ha dejado. He perdido la cuenta de cuantos tequilas llevo en este tiempo. 
No se que es peor si beber tequila o quererte. Supongo que la respuesta está clara ya que el tequila solo deja resaca al día siguiente, mientras que tu a diario. Si hubiese hecho falta me habría sentado noche tras noche en un escalón de aquellas escaleras en las que te esperaba con mi botella de tequila hasta no acordarme de quien eres ni de donde estoy. Hubiese empezado a vaguear por las calles, sin rumbo alguno y sin acordarme de cada calle, cada esquina que llevaba nuestro nombre con algún recuerdo, gritando que no te quiero. 
Y sí lo gritaría a los cuatro vientos sin importarme el que dirán de la gente, porque me he liberado de una carga innecesaria. 
Porque me he dado cuenta, de que no estabas en mi cabeza, sino en mis venas.

Sin sentido alguno.

Me podría tirar horas escribiendo lo que siento sin sentido alguno. Diciendo la rabia e impotencia que me dan algunas cosas, el odio que le tengo a algunas personas, y las horas seguidas que soy capaz de llorar.
Pero todo eso no serviría para nada. Tal vez solo para desahogarme, pero no solucionaría nada.
He superado cosas que jamás pensé que lo haría. Y eso me ha hecho más fuerte, pero sigo siendo una niña de 15 años con problemas sin saber como resolverlos y pasando de todo para que no le afecte lo más mínimo. Ahí es cuando entra el motivo de esto. Pasar de todo. Y cuando llega el momento, todo se te cae encima y te derrumbas. No se el motivo de ello y voy en busca de un motivo que no voy a encontrar jamás, ya que he pasado tanto de ello, que no le voy a encontrar un sentido alguno.
Soy más débil de lo que pensaba, aunque intento que vean que soy fuerte y que nada me va a derrumbar a pensar de todo esto.

Intenta conseguirlo.

¿Sabéis cual es ese momento en el que adviertes a una persona de lo que le puede llegar a pasar si sigue así, no te hace caso y le pasa? Pues eso es lo que me ha pasado.
Te advertí, sabía que esto llegaría. Has cambiado. Te has cambiado en todo lo que odiabas y criticabas. Una niñata consentida. Una persona sin escrúpulos y sin vergüenzas, sin miedo a decir algo con lo que puedas cagarla para siempre.
A veces, aunque nuestros propios consejos sean los mejores ya que nos conocemos mejor que nadie nos puede llegar a conocer, hay que dejar que nos aconsejen. Y ya si quieres, hacer caso o no.
Pero llegará un día en el que esos consejos te ayuden a mejorar como persona.
No sabes lo que has cambiado. No te quieres dar cuenta. Mucha gente te lo está diciendo. Pero prefieres vivir encerrada en esa pequeña cabeza de niña pequeña, a madurar y convertirte en alguien.
Te lo dije. Sólo es un consejo.

Dudas infinitas.

Son tantas cosas de las que dudo. No se si todo esto ha sido real, pero tampoco quiero saberlo. No quiero martirizarme más. Intento pasar de todo esto, pero es imposible. Te quiero tanto. Y me siento tan estúpida haciéndolo. No es que no me merezca todo esto. Pero mentiría si dijera que si me lo merezco. Siempre sale perdiendo quien quiere más y eso es lo malo de querer más. Pero no es justo. O los dos o ninguno. Esa sensación de vacío. Sabes que te falta alguien, y sabes quien es ese alguien. Pero prefieres no arriesgarte, porque ¿para qué? ¿Para qué vas a arriesgarte si vas a salir perdiendo lo quieras o no?
Al fin y al cabo, todo ha sido demasiado raro. Pero quien sabe. Puede que en unos días, semanas o meses me esté riendo de todo esto. De lo tonta que fui llorando por alguien que no merecía la pena. Ya llorarás. El Karma siempre lo devuelve todo.

Sólo son películas.

Sigo sentada en las escaleras en las que quedamos, con mi mejor vestido. No importa que pasen las 12 de la noche, según tú estaba guapa siempre. 
Veo pasar gente, parejas, cualquier cosa menos a ti. No pasas nunca por aquí. 
Me dijiste que aparecerías pero llevas ausente más de un mes y medio. Me juraste que aparecerías siempre pero yo no te veo por aquí. 
Como cada noche a las 9 me voy con mi mejor vestido y mis mejores zapatos a ese sitio. Pero siempre vuelvo con mi peor ropa y mis peores zapatos. 
En toda historia hay un final feliz y dijiste que seríamos una historia con final feliz más. Una de las pocas que tienen final feliz.
Pero hemos sido una más que se queda por el camino intentándolo. Nos hemos quedado por el camino porque tu has querido, por mi parte esto podía haber llegado hasta lo más alto. 
Como en todos los cuentos en los que al final se consigue el final feliz, JUNTOS. 
Pero tu prefieres una historia diferente. Una historia rápida y fácil, pero sabes que yo prefiero una historia tipo Moulin Rouge. 
Pero como su nombre indica. Son historias.
Podíamos a ver conseguido mucho juntos, pero no has querido. Esto es cuestión de dos y no de uno.
Te quiero.

"Pasado pisado".

Pasan las horas, y aquí sigo. Como alma en pena por mi casa o por la calle. Ya no es cuestión de que te echo de menos. Hay muchos factores más. Problemas, inquietudes, ganas de irme, de empezar de cero. Y quizás necesite eso último.
Por eso lo estoy intentando poco a poco. Alejarme de todo lo relacionado con problemas del pasado, olvidarme de una vez de ese pasado que me atormenta, y centrarme en mi futuro, pero creando un presente que no me fastidie el futuro, y luego me arrepienta de ello.
Porque ya esta bien de lamentaciones. Y de llorar por gente que no debo.
Ahora me toca a mi y a mi presente y futuro.

Cada vez más.

Cada vez hay más recuerdos, cada vez te acuerdas mejor de todo. De cada segundo, de cada minuto, de cada hora y día que has pasado con él. Es inevitable acostarte llorando, y levantarte llorando, y llorar cada cinco minutos. No lo puedo evitar. No puedo evitar dejar de pensar en él. Todo me recuerda a él, lo quiera o no.
Es pura melancolía.
Ahora soy una princesa de nadie. Princesa de aquel príncipe que nunca apareció. No busco amor, ni nada por el estilo. Por que después de esto no creo en el amor, ni confío en los chicos, a fin de cuentas, todos acaban siendo iguales, hasta que conozca al hombre de mi vida, y con el que me case.
Pero por ahora tengo 15 años, mucho por delante y por vivir. Tengo mucho que disfrutar con mis amigos, muchas fiestas a las que ir, y mucho que estudiar, y no puedo desperdiciar mi vida así, pero es inevitable. Cada vez le necesito más, y necesito más estar con él, y hablarle, y besarle y todo. Por que es la persona de la que estoy enamorada. Enamorada por primera vez, con quince años.

Empezar de cero.

Lo más fácil es huir de los problemas. Pero a veces es lo mejor que puedes hacer cuando los problemas hacen que seas débil, hasta que llores a diario sin tener motivos.
Lo peor que puedes consentir es hacer que tus problemas por muy tonterías que sean te afecten tanto que no sepas como continuar hacia delante.
Cuando tu situación llegue a ese extremo, lo mejor que puedes hacer es huir. Huir hacia un lugar mejor y empezar de cero. No tener relación con nada del pasado.
Y aprender de los problemas anteriores para no cometer los mismos ahora que te has ido.
Creo que ha llegado mi momento de irme. Huir a un lugar donde el pasado no te atormente. Pero hay demasiados recuerdos aquí. Recuerdos que te hacen quedarte y seguir teniendo problemas. Es inevitable. Dentro de un tiempo me iré y no volveré, y podré decir que he empezado de cero.

Aerosmith.

http://www.youtube.com/watch?v=qfNmyxV2Ncw

que rápido y bonito eso de enamorarte pero que difícil eso de no volver a querer a alguien a quien has amado como nadie.

¿Sonreír?

Sonreír. ¿Para qué sonreímos? O mejor todavía, ¿por qué sonreímos? La gente piensa que sonreímos porque somos felices, y muchas veces si, lo somos, pero otras veces sonreímos simplemente por hacer creer que somos felices. Aunque yo pienso que eso no está bien, yo, personalmente, prefiero no sonreír sin ganas, o sin fuerzas. Prefiero sonreír porque de verdad me apetece, sonreír cuando tengo ganas, porque esas sonrisas son las que de verdad importan. ¿Crees que no tienes motivos para sonreír? Lee: 
Tu primer motivo para sonreír está leyendo esto, si, eres tú. Tienes que sonreír por ti, por todo lo que haces, por todo lo que eres, por todo lo que te mereces. Por conseguir tus metas, por hacer realidad tus sueños. Simplemente porque te mereces sonreír.
Tu segundo motivo para sonreír es tu familia. Si, ya sea tu familia biológica, de acogida, o a quien tú consideres tu familia. Esas personas que te han visto crecer, que te han visto madurar, que te han ayudado, que te han hecho abrir los ojos. Esas personas que te hacen ver que la vida no es como te la pintan, esas personas que te hacen ver que aunque hayas miles de cosas malas, también hay millones de cosas buenas, aunque a veces no nos demos cuenta. 
Tu tercer motivo para sonreír son tus amigos. Pero tus amigos de verdad, ya sean 20 o sean 2. Esos amigos que quieren lo mejor para ti. Esos amigos que consideras hermanos. Esos amigos que te ayudan, que te entienden, que te comprenden. Esos amigos que son las mejores personas que pueden existir.
Tu cuarto motivo para sonreír son todas esas personas que te quieren ver caer. Esas personas que intentan hacer de tu vida algo malo, que intentan hacerte caer. Esas personas malas, que se meten donde no les llaman, que se inventan cosas para hacer daño. Esas personas que entran en tu vida para irse y no volver. Demuéstrales quien eres, demuéstrales lo que vales, demuéstrales que puedes ser feliz.
Tu quinto motivo para sonreír son todas esas personas que han dejado algún recuerdo en tu vida, y que por algún motivo ya no están en ella. Quédate con lo que te han dado, quédate con las cosas buenas que te han aportado, porque ya sabes que todo el mundo te puede aportar algo nuevo.
Tu sexto motivo para sonreír es esa persona por la que sientes verdadero amor, esa persona que te alegra los días solo con su sonrisa. Esa persona a la que solo tienes ganas de besar, abrazar, de tocar. Esa persona con la que compartes todo. Esa persona a la que te encantaría hacer feliz toda tu vida.
Tu séptimo motivo para sonreír son todas esas personas que entraran en tu vida algún día. Esas personas que no conoces, pero que algún día serán importantes para ti. Esas personas que lo darán todo por ti.
Tu octavo motivo para sonreír son todos esos paisajes que puedes ver. Todos esos lugares que puedes conocer, todos los sitios que tienes la suerte de poder visitar. Esos lugares que no todo el mundo puede observar.
Y ahora, ¿sigues pensando que no tienes motivos para sonreír?