No todo lo que dicen es real.

¿Sabes cuál es ese momento exacto en el que te das cuenta de qué muy pocos sentimientos son reales? Efectivamente, la mayoría son mentira.
¿Cómo lo he averiguado? 
Párate un segundo a pensar. 
Date cuenta, de que esa persona que tanto decía quererte y amarte hasta el fin de vuestros días, se olvidó de ti a los pocos días y se lo está diciendo a otras chicas. 
Esa amiga que prometió estar ahí en cada momento, ¿dónde está cuando más la necesitas? Sin embargo, cuando ella necesita un favor eres su primera opción para pedírselo porque sabe que lo vas a hacer.
¿Alguna vez has visto a alguien llorar por ti tanto como tú lloras por esas personas que pasan de ti? ¿Te han dicho alguna vez que te echan de menos sin antes habérselo dicho tú?
Todas esas personas a que tanto afirman que eres importante, ¿se han parado un segundo de estos dos meses de verano para ponerte un simple '¿Qué tal estás?' o '¿Qué tal el verano?'?
Piensa en cualquier situación parecida a esta que hayas pasado a lo largo del tiempo con esas personas que tanto te importan o dicen que les importas. ¿Te das cuenta de lo que te quiero decir? 
No siempre nos damos cuenta de todo esto, pero cuanto antes abramos los ojos, mejor. Más fácil nos serán las cosas, y menos preocupaciones llevaremos cargadas en nuestra pequeña y adolescente cabeza.

Un despiste que puede acabar en la pérdida de alguien.

Llega un momento en el que no sabes como reaccionar al ver que algo que has tardado años en construir en unos días se destruye. Parecía tan lejano ese día. No me quiero dar cuenta de que ha llegado y aquí sigo al pie del cañón a pesar de todo. Espero una llamada que jamás llegará. Prometiste llamarme aquel sábado noche y ya ves no paro de mirar a la pantalla del móvil esperando esa llamada. Estoy harta de ser yo quien toma la iniciativa de hablarte, porque si no fuese porque nos veíamos a diario estaríamos meses sin hablar. Le temo al futuro y a lo que nos deparará. Nos esperan largos días sin vernos, sin hablar, y sin saber la una de la otra. Pero no te preocupes aquí estará la gilipollas de turno esperando, intentando lo imposible para que todo sea como antes aunque no me quiera dar cuenta de que es imposible. ¿No te das cuenta de lo que estás a punto de perder? ¿No te importa perder tantos años por un simple descuido? Al parecer no. Al parecer no te importa nada, o más bien no te importo nada. Ya preguntarás que nos ha pasado, o porque paso de ti, o ya te darás cuenta de que has perdido tu oportunidad de intentar reconstruir lo que como anteriormente he dicho, hemos tardado años en construir y días en destruir. Llevo meses aguantando, pero no puedo más. Lo siento, he llegado a mi límite. Tu sabrás lo que quieres hacer y como lo quieres hacer, pero conmigo no vas a jugar. Hasta nunca.