Querida vida:
Cada día que amanece me levanto con una sonrisa dibujada con permanente
en la cara, mis ojos brillan y mi voz vuelve a sonar alegre. Poco a poco
he conseguido dejar atrás mis malos hábitos y acogerme a otros mejores.
No más vicios, no más obsesiones, no más depender de nadie. Serán estos
cambios los que hacen que parezca que el aire que respiro es distinto,
que el ambiente ha cambiado a mejor, que la gente puede verme. Parece
que he cambiado de vida.
Yo he sido la encargada de hacerme fuerte, de aprender de cada
experiencia que mi "anterior vida" me propuso, he tenido que elegir
entre un camino de veinte que me ofrecían, yo sola he aprendido a
utilizar mis alas, no he necesitado nada para creer en mí y en mis
posibilidades. Ya no dependo de la mano de alguien, ahora soy los
suficientemente fuerte como para ser yo la que tiene sus manos, se lo
debo.
He comprendido que la vida no se basa en "ser o no ser" ni en "ver para
creer". Que primero van mis sentimientos, mis sentidos, mis intuiciones y
luego soy. Que primero creo, siento y padezco, y eso es lo que me quita
una odiosa venda de los ojos; para por fin poder ver.
Ahora sé que no solo se llora de tristeza, que exiten lágrimas de
alegría, y que no tienen un sabor amargo, sino dulce. Que no es bueno
contener las lágrimas o callarte cuando necesitas gritar. Realmente,
desde que he aprendido todo esto soy feliz.
Atentamente:
Una persona libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario