Hace tiempo que no me pasaba por aquí, ni me paraba ni un segundo a pensar como me había ido la semana o el día.
Segundo de bachiller me consume las veinticuatro horas que tiene el día e incluso se inventa alguna que otra más para consumirla también.
Ahora que las vacaciones de invierno han llegado, y con ellas un poquito de tiempo libre, he tenido la idea de escribir un rato.
Me apetecía.
Mucho.
Muchísimo.
Y como no, a dos días de acabar este 2014, toca hacer un balance.
(Aunque mañana sea mi cumpleaños)
Empezando el 2014 tengo recuerdos de una magnífica noche vieja que espero que 2015 cumpla también, y siguiendo por un año magnífico rodeado de gente que me quiere, y que yo también les quiero a ellos, un año lleno de conciertos (todos geniales, por cierto) y de festivales. Un verano magnífico que volví a coger mi mejor moreno. Un inicio de curso con muchas ganas y muchas metas por conseguir, y unas vacaciones que están siendo geniales, y que aún quedan pero van a pasar a formar parte del nuevo 2015.
Ha sido uno de los mejores años que he vivido en mucho tiempo, y aunque solo tenga casi 17 años (me falta un día para tenerlos) y el año que viene van a ser mi 18, con la universidad, gente nueva, y muchos conciertos y festivales más; este ha sido increíble.
Con todas las palabras y su tilde en la i.
No lo podría calificar peor, es imposible.
Quizás esto no sea algo de interés público, pero me apetecía. Porque sí. Porque puedo.
Esto no es un hasta el año que viene, solo un hasta pasado mañana.
Felices Fiestas.
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