"Atardecer contigo y esperar al amanecer. Disfrutar de este paisaje solo fue posible porque tú estabas allí, tú endulzaste aquel momento, tú lo convertiste en especial.
Sentados en la arena, jugábamos a bailar entre el humo que escapaba de nuestros Marlboros, jugábamos a querernos. Un juego de esos que vician, que te hacen reír y llorar, que despiertan aquellos lugares dentro de ti que creías que habían muerto o simplemente que nunca existieron. Te das cuenta de que están ahí, y con más fuerza que nunca. Que tu corazón late más fuerte y más rápido, como si quisiera darle un empujón a ese jodido juego y darle la fortaleza necesaria que lo atrapara para no dejarlo escapar nunca, para que vivan todas esas emociones. Pero lamentablemente, mis brazos no fueron lo suficientemente fuertes como para no dejarle escapar. No fui consciente de que eras igual que la arena de aquella playa que se escapaba entre mis dedos. En ese momento no entendí que si algo de aire revoloteaba entre mis manos, la arena se iba con él. No sabía que ya no era un juego, que se trataba de luchar por un nosotros, que lo que había que ganar, ya lo habíamos ganado y que se trataba de seguir disfrutando de este triunfo, que el amor es cosa de dos y no se puede atrapar o secuestrar. Y que si no aprieto bien mis dedos o dejo que el jodido viento pase por mis manos, se escapa."
No hay comentarios:
Publicar un comentario